El sur de Francia contiene una gran cantidad de pueblos medievales considerados como les plus beaux villages de France (en español, los más bonitos del país). Además, presenta la ventaja de ser fácilmente accesible desde Cataluña o País Vasco (España).

A continuación, les presentamos una ruta de 5 días en coche por el sur de Francia, incluyendo los pueblos más bonitos y qué ver en cada uno de ellos. Algunas localidades son muy pequeñas y podrás recorrerlas más rápido, mientras que otras te llevarán más tiempo. No te preocupes, te contamos absolutamente todo. Las provincias incluidas en la ruta por el sur de Francia son Nueva Aquitania y Occitania.

Primer día por el sur de Francia: Bayona y Pau

El primer día de esta ruta por el sur de Francia tiene como destinos principales las localidades de Bayona y Pau, en la provincia de Nueva Aquitania. Te sugerimos que inicies el recorrido temprano para que puedas recorrer a fondo ambas ciudades.

Bayona

La comuna de Bayona se encuentra en el punto más al norte del País Vasco francés, en la unión de los ríos Nives y Adur (a unos 30 km de España). Si bien técnicamente es una ciudad, posee una atmósfera tranquila y no responde al estilo de vida acelerado de las grandes ciudades. Junto con los pueblos de Anglet y Biarritz forman el área cosmopolita BAB, que posee un total unos 200 mil habitantes.

Bayona, sur de Francia

Bayona se encuentra separada en Grand Bayonne (Bayona Grande) y Petit Bayonne (Bayona pequeño) por el río Nive. A lo largo de toda la costa verás edificios decorados con una mezcla de arquitectura vasca y francesas, adornados con ventanas de manera. Entre las viviendas se mezclan bares y restaurantes que invitan a tomar algo en las costas del río.

Bayona es una ciudad que posee muchas estructuras fortificadas que aún siguen en pie. La muralla original que rodeaba la ciudad ya prácticamente no existe, aunque es posible ver algunos restos de ella en las calles. La Porte d’Espagne (puerta de España), el Château-Neuf (castillo nuevo) o el Château-Vieux (castillo viejo) son ejemplos de estas estructuras fortificadas que sobrevivieron al paso del tiempo. Algunas de ellas se encuentran cerradas al público, sin embargo, vale la pena acercarse al lugar para apreciar la fachada.

Bayona, sur de FranciaEl recorrido por Bayona debe incluir el barrio Grand Bayonne, que es el centro histórico de la ciudad y la zona más comercial. Allí se encuentra la Catedral de Santa María, el templo gótico más importante de la ciudad. A su lado se encuentra el claustro de estilo gótico flamígero, que data del año 1240 y es uno de los más grandes de Francia.

Catedral de Santa María, Bayona

Dentro del centro histórico se encuentra también el Château-Vieux, que lamentablemente no permite recibir visitas. El Ayuntamiento de Bayona se ubica en la intersección de los ríos Nive y Adur y es uno de los edificios de estilo neoclásico más impresionantes de la ciudad. En su tejado se alzan seis estatuas que representan la actividades económicas y artísticas más importantes de la ciudad. Hoy en día, en el edificio funciona un teatro y un café con una terraza desde las cuales se disfrutan de hermosas vistas de la ciudad.

En Petit Bayonne podrás visitar el famoso Museo Vasco, a orillas del río Nive, fundado en 1922 y dueño de una importante colección de historia vasca y francesa. En el punto más alto del barrio se encuentra el Château-Neuf (castillo nuevo) que pertenece actualmente a la universidad y está cerrado al público.

Si dispones de tiempo y te gusta el chocolate puedes llegarte a “L’Atelier du Chocolat”, la chocolatería más importante de la ciudad, situada en las afueras del barrio St. Esprit. Por si no lo sabías, Bayona es famosa por sus chocolates, así que si eres amante de esta delicia estás en el lugar adecuado.

Desde Bayona nos dirigimos, a través de la A64, a la localidad de Pau, ubicada a 112 km.

Pau

Pau es una ciudad pequeña, considerada como la más importante del Pirineo francés. Allí podrás dedicar la tarde a visitar su casco antiguo, que es bastante compacto y no presenta dificultades.

Pau, sur de Francia

Lo primero que debes hacer es aparcar el coche. Hay varios sitios donde puedes dejarlo, pero si lo dejas en la avenida Jean Biray, que está por debajo del funicular de Pau, te resultará cómodo para iniciar el recorrido por la ciudad. De paso, puedes aprovechar y visitar el funicular, que una la Gare de Pau (la estación de tren) con el Boulevard des Pyrenées y el casco histórico. Es gratuito desde 1908 y hace el recorrido de ambos sentidos (de arriba a abajo y viceversa), ayudando a acortar fácilmente la distancia y la altura entre ambas zonas.

Una vez que bajes del funicular (estarás en la parte superior de la ciudad) encontrarás el Boulevard des Pyrenées, que contiene varios edificios importantes y hermosas vistas de los Pirineos. La Iglesia San Martín se encuentra sobre él y es uno de los templos emblemáticos de Pau, dedicada al patrón de la ciudad. Continuando por la avenida llegarás al famoso Château de Pau, construido en el corazón de la ciudad. Allí conocerás sobre la historia de Pau oculta tras muros de más de mil años de antigüedad.

Château de Pau

Una vez finalizado el día puedes buscar un lugar para dormir en Pau y por la mañana partir para la siguiente parada: Toulouse, la capital de Occitania.

La distancia entre ambas ciudades es de 180 km y en el medio cruzarás pueblos encantadores, como Bielle y Lourdes. Lourdes es uno de los principales lugares de peregrinación del mundo, desde el momento en que la Virgen se le apareció a una niña en una cueva (en 1858). Si posees tiempo aprovecha para conocer la cueva donde se encuentra la imagen de la Virgen, considerada uno de los lugares más sagrados del cristianismo.

Luego cruzarás la hermosa localidad de Saint-Savin, desde la cual podrás disfrutar de unas vistas espectaculares de los Pirineos; Cauterets y Barèges. Durante todo el trayecto verás paisajes que te harán querer detener el auto y dedicarte un rato a contemplar la belleza que te rodea.

Segundo día por el sur de Francia, Toulouse

Toulouse se ubica entre el río Garona y el Canal du Midi. Es la cuarta ciudad más grande de Francia y se la conoce como La Ville Rose, por sus tejados color ocre y sus iglesias de ladrillo rosa. Podrás dedicar un día completo en recorrer sus principales puntos de interés, que son muchos.

Toulouse, sur de Francia

Una buena alternativa es tomar un free tour de dos horas, aunque si deseas puedes hacer el recorrido por tu cuenta. Todo dependerá de tus gustos y preferencias.

Como en la mayoría de las ciudades, lo ideal es recorrer primero el centro histórico. Allí verás los edificios más emblemáticos de la ciudad y te empaparás con la forma de vida de esta hermosa ciudad del sur de Francia. La Rue des Changes es una de las calles más bonitas del centro histórico y en donde se ubican muchos de los edificios más importantes, por lo que no dudes en recorrerla por completo.

Entre sus principales atractivos, destaca el Place du Capitole que funciona como sede del ayuntamiento y del Teatro Nacional. Se distingue por su fachada de estilo neoclásico, con ocho grandes columnas de mármol rosado.

Place du Capitole, Toulouse

Dedica un tiempo a conocer la Catedral de Toulouse, que se caracteriza por su doble fachada, una de estilo románico y otra de estilo gótico. Por otro lado, la ciudad está llena de edificios elegantes y antiguos palacetes que actualmente funcionan como hoteles o museos. El más famoso es el Hôtel d’Assézat, uno de los más elegantes y emblemáticos.

Este edificio es el más grande de Toulouse y es famoso por su gran patio y su torre-escalera. Su propietario fue uno de los vendedores de pasteles más adinerado, hasta que en 1895 donó el edificio a la ciudad. Hoy en día funcionan allí diferentes academias y sociedades científicas.

Otro imperdible de Toulouse es la Basílica de St. Sernin, considerada una obra cumbre del románico francés. La torre octogonal coronada por una aguja alta y la tumba de San Saturnino (primer obispo de Toulouse) son algunos de los principales atractivos de este importante templo. Es patrimonio de la UNESCO y posee la particularidad de estar construida con ladrillo en vez de piedra.

Catedral de Toulouse

Si te gusta el estilo gótico, entonces no dudes en visitar el Convento de los Jacobinos, una verdadera joya de la ciudad. Cuando llegues y veas su fachada te encontrarás con un gran bloque macizo de ladrillos que parece ser más un fuerte que un convento. Cuando ingreses a su interior, el panorama cambia considerablemente: siete columnas de 28 metros de alto se abren hacia la bóveda con sus nervios policromados, creando un efecto de palmera. Sin dudas tienes que verlo para poder comprenderlo. Y por supuesto, sus paredes y muros pintados de color ocre y rosado que terminan de decorar el interior de este bello convento.

Convento de los Jacobinos, Toulouse

Por supuesto que en una ciudad tan importante como Toulouse no podemos dejar de lado alguno de sus museos. Para esta ocasión, te sugerimos visitar el Museo de los Agustinos, uno de los más importantes de la ciudad. Cultura, historia y bellas artes convergen allí y se manifiestan en una colección que va desde la Edad Media hasta el siglo XX. El recorrido por el museo se puede hacer en una hora, así que no dudes en visitarlo.

Y para coronar el paseo por Toulouse que mejor que llevarte la postal más linda de la ciudad. Quizá en un día no puedas recorrerla por completo, puesto que es una ciudad grande, pero al menos sí podrás llevarte una linda foto panorámica. ¿Cómo hacerlo? llega hasta la última planta de Les Galeries Lafayette. Desde allí comprenderás por qué se la conoce como la Ville Rose.

Al día siguiente es hora de partir a nuestro próximo destino de esta ruta por el sur de Francia: la ciudad de Castres. La distancia entre ambas localidades es de 63 km y la ruta más rápida es la N126.

Tip viajero: si no tienes vehículo propio podrás viajar fácilmente en tren desde Toulouse a Castres. El más veloz recorre los 63 km de distancia en una hora y el precio del billete es de 1€ siempre y cuando reserves con antelación.

Tercer día de la ruta por el Sur de Francia: Castres y Carcasona

Para el tercer día tenemos pensado un tour por una de las ciudades más bonitas de Occitania. ¿Estás listo?

Castres, sur de Francia

Castres

Castres es famosa por su Mercado Navideño, el más importante del sur de Francia, detalle a tener en cuenta a la hora de elegir en qué fecha viajar.

La postal principal de la ciudad de Castres se compone de viviendas viejas y de colores que bordean el río Agout. Quizá es por esto que se la conoce como la Pequeña Venecia de Languedoc. Una linda forma de apreciar este paisaje en particular es tomando un paseo en un barco de madera y navegar río abajo, ya sea de día o de noche.

Estas antiguas casas junto al río Agout datan del siglo XII y funcionaban como talleres de pergamineros, tintores y curtidores, el motor de la industria textil que impulsó el crecimiento de la ciudad.

Castres es dueña de un interesante patrimonio cultural y religioso representado por varios monumentos, la mayoría de los cuales se encuentran en el casco viejo de la ciudad. El antiguo Palacio Episcopal y el Museo Goya son dos de sus máximos representantes. El palacio hoy en día es el Ayuntamiento y se distingue por sus bellísimos jardines franceses. El museo, por su parte, contiene obras de muchos artistas españoles, entre las cuales destacan las de Francisco de Goya.

Se puede acceder al Museo Goya desde la Rue de l’Hôtel de Ville cruzando el patio que precedía al Palacio Episcopal, o bien, desde los jardines que hay en la parte posterior del mismo. Ya en el edificio debes subir por una gran escalera de piedra que lleva al primer piso, en el cual se encuentra el museo.

Por detrás del Palacio Episcopal y junto al río Agout se encuentra el Jardín de l’Évêché considerado como uno de los jardines destacables de Francia desde el 2004. No dudes en visitarlo y sorprenderte de su belleza.

Jardín de l’Évêché

El casco antiguo posee muchos palacios renacentistas, como el Palacio Vivies o el Palacio de Nayrac, ambos Monumentos Históricos de Castres. La plaza Jean Jaurès es la más grande de la ciudad y sede del mercado de sabores que tiene lugar los sábados por la mañana. Para la ocasión la plaza se llena de puestitos que venden algunas de las especialidades de la zona. De telón de fondo, las casas con sus fachadas de piedra talladas en gres terminan de configurar la postal de un sábado.

La plaza es totalmente peatonal y está rodeada de bares y restaurantes, por lo que puedes aprovechar para almorzar algo y seguir viaje por esta ruta del sur de Francia. Es allí donde cada Navidad se monta el mercado de Navidad más grande del sur de Francia.

La Catedral de Saint-Benoît fue construida en siglo XIV y destruida durante las Guerras de Religión francesas. El actual templo se levantó entre 1678 y 1718 y es uno de los templos más importantes de la ciudad.

Catedral de Saint-Benoît

Una vez terminado el tour por Castres prepárate para el siguiente destino: la ciudad de Carcasona, a sólo 65 km.

Carcasona

Carcasona es una ciudad grande y con muchos atractivos, por eso nuestro consejo es que dediques media tarde y media mañana para recorrerla y sacarle mejor provecho. Además, durmiendo una noche allí podrás disfrutar de la ciudad iluminada, un espectáculo del que vale la pena ser testigo.

Imagina tu paseo por Carcasona como un viaje al medioevo, representado en sus calles angostas, el imponente Castillo y sus almenas. De hecho, es considerada como la ciudad medieval mejor conservada de Francia. Viajar con niños a Carcasona es ideal, no se aburrirán nunca y darán rienda suelta a su imaginación.

Carcasona, sur de Francia

En Carcasona verás dos ciudades en una. Por un lado, la ciudad fortificada más grande de Europa, conocida como la Cité de Carcassonne, que se encuentra sobre la orilla derecha del río Aude. Por otro lado, se encuentra la ciudad más moderna, que también es de origen medieval. Allí verás el canal navegable más antiguo de Europa, Patrimonio Mundial de la UNESCO: el Canal du Midi.

La Cité de Carcasona posee cuatro puertas orientadas a cada punto cardinal. La Puerta de Narbona se orienta hacia el este y es la que utilizarás para entrar en la ciudad, luego de cruzar la Barbacana de San Luis. A partir de ese momento comienza el viaje en el tiempo, puesto que entrarás por un puente levadizo que atraviesa un foso.

Cité de Carcassonne

Una vez que cruces el puente te encontrarás con la Torre de San Sernin, la Torre Peyre y la Torre de la Vade de Baltasar. La puerta siguiente es la conocida como Puerta de San Nazario, que antiguamente daba acceso al sur de la ciudad. Más adelante llegarás a la Torre del Obispo, que posee unas bonitas ventanas góticas en las zonas altas de la muralla, a través de las cuales el Obispo disfrutaba de las vistas hacia el campo.

Siguiendo el recorrido llegarás a la puerta oeste de la ciudad, la Puerta del Aude y más adelante a la Puerta del Burgo o puerta norte. Allí se encuentra la Torre del Molino de Avar, el mejor ejemplo de la fortificación galo-romana.

Carcasona, ciudadela, sur de Francia Una vez que hayas finalizado el recorrido deberás regresar a la Puerta de Narbona y tomar la calle Cros-Mayrevieille que conduce al centro (de paso podrás parar a comprar algún recuerdo del viaje o producto regional en alguna de las tiendas que la flanquean.

La Cité de Carcassonne quedará para la mañana del día siguiente, de manera que puedas recorrerla con tranquilidad.

Cuarto día, Cité de Carcasona y Foix

Cité de Carcasona

Las calles de la Cité de Carcassonne son una mezcla perfecta de establecimientos comerciales modernos entremezclados con elementos medievales. Mientras la recorras verás que aún se conservan algunas de las casas originales (que datan de los siglos XIV y XV), la mayoría ubicadas cerca de la Basílica y de la barbacana del castillo.

Cité de Carcassonne

Algunos de los monumentos que merecen la pena ser visitados dentro de la Cité de Carcassonne son la Basílica de San Nazario, que conserva una mezcla de los románico y gótico. Si prestas atención verás en su fachada unas terroríficas gárgolas. Otro paseo imperdible es por el Castillo Condal, una construcción del siglo XII a la cual se accede pasando por la Barbacana del Este y atravesando el ancho foso por un puente de piedra. Te sugerimos que visites este castillo, especialmente su recinto fortificado, el patio y las dependencias.

A lo largo de todo el recinto amurallado encontrarás locales donde podrás parar a almorzar algunas de las especialidades de la zona. La Plaza Marcou es una de las más importante de la Cité y está repleta de restaurantes con terrazas, ideales para culminar la primera mitad del día.

Tip viajero: el plato típico de Carcasona es la Cassoulet, un guiso de alubias blancas con tocino, salchichas y muslo de pato, ideal para reponer fuerzas y continuar el viaje.

La segunda mitad del día podrás dedicarla a recorrer Foix, para continuar con un paseo por la época medieval.

Foix

Foix es una ciudad pequeña y coqueta del sur de Francia, custodiada por un castillo que se alza a más de 60 metros de altura, el cual forma parte de una popular ruta por la zona asociada a los Cátaros. Esta fortaleza es la principal atracción de la ciudad, así que podrás dedicarle el tiempo que quieras para recorrerla por completo.

Foix, sur de Francia

El castillo es una imponente fortaleza compuesta por una muralla, dos torres almenadas del siglo XII y un torreón que data del siglo XV. Perteneció a los condes de Foix, quienes luego lo abandonaron y pasó a ser sede de los gobernadores. En el siglo XVIII fue una prisión y, actualmente, es sede del Museo Departamental del Ariège. En él se cuenta la historia del castillo y del condado de Foix a través de exposiciones temáticas y diversas colecciones de objetos medievales. Posee una enorme torre redonda (de 32 metros de altura) desde la cual podrás ver una bonita postal de la ciudad, el valle del Ariège y las montañas que lo rodean.

Luego de visitar el castillo aprovecha para recorrer el casco antiguo, en donde encontrarás la Iglesia de San Volusien (San Volusiano) de estilo románico, levantada en el año 1112. En la cripta se encuentran los restos del Santo, las sillas del coro y una copia de la escultura “La sepultura”.

Una vez finalizado el recorrido podrás optar por dos opciones, dormir en Foix y al día siguiente partir temprano para el último destino. O bien, regresar a la ciudad de Toulouse, dormir allí y al otro día seguir viaje. Cualquiera de las dos opciones son viables, dependerá de las ganas que tengas de viajar.

Para el final del recorrido por el sur de Francia decidimos optar por la ciudad de Rocamadour, considerada una de las más bonitas del país.

Quinto día por el sur de Francia, Rocamadour

Rocamadour, sur de Francia

Rocamadour invita a perderse en sus empedradas e intrincadas calles. Es uno de esos lugares difíciles de olvidar. Por este motivo decidimos coronar el viaje con esta localidad tan especial.

Son muchos los motivos por los cuales año tras año Rocamadour recibe miles de turistas. De hecho, es el segundo lugar más visitado de Francia. Uno de los motivos de que reciba tantas visitas es que alberga la imagen de la Virgen Negra, la cual atrae a una multitud de devotos. La misma se encuentra en la capilla de Notre Dame, un sitio cargado de historia que sufrió el paso de varias guerras y se ha reconstruido con el tiempo.

Tip viajero: el hecho de que sea el segundo lugar más visitado de Francia no es un detalle menor. Si deseas disfrutar de la ciudad al máximo te conviene arrancar el día bien temprano, así debas madrugar, o bien, viajar en temporada baja.

La pequeña ciudad se extiende desde el casco antiguo, ubicado en la parte inferior, hasta el castillo que se alza en la parte más alta. Lo ideal es comenzar el recorrido por la parte inferior, ya que en el castillo puede ser difícil conseguir estacionamiento. Además, ambas partes están comunicadas por ascensores y pasadizos que hacen que el recorrido sea de lo más emocionante.

Rocamadour, sur de Francia

Su casco antiguo posee una larga vía medieval que se inicia en la Porte de Figuier y sigue por la Grande Rue  repleta de locales turísticos, bares y restaurantes. Al final de la calle se encuentra una puerta medieval que conduce hasta los santuarios y un viacrucis, subiendo en zigzag por el acantilado, para finalizar en el castillo. Este camino es conocido como el Chemin de Croix (o camino de la Cruz) y transcurre rodeado de árboles y cuevas. Una experiencia más que recomendada para hacer a pie.

También es posible llegar al castillo por medio de un ascensor que en temporada alta comienza a funcionar a las 9 am. El mismo realiza un recorrido de 155 metros por el interior de la roca y posee capacidad para unas 40 personas.

El castillo no se encuentra abierto al público, pero sí podrás recorrer todos sus alrededores. Una vez en lo alto verás como el pueblo, el santuario y es castillo se incrustan en la roca de un modo sorprendente, como si desafiaran la gravedad.

Al santuario se accede desde la Porte Saint-Martial (Puerta de San Marcial). Una vez que la atravieses deberás recorrer a lo largo de una especie de túnel hasta llegar al recinto del santuario. En esta zona se ubican, alrededor de la plaza central, varias iglesias y capillas. Entre ellas destaca la ya mencionada capilla dedicada a la Virgen Negra.

La Virgen Negra es la patrona de los marineros y, según cuenta la leyenda, cada vez que la Virgen salvaba la vida de algún marinero sonaba una campana que cuelga de la bóveda de la capilla, a modo de anunciar el milagro.

Santuario de Rocamadour

Allí también se encuentran la Iglesia de San Salvador y la cripta de San Amador ambas declaradas como Patrimonio Mundial por la UNESCO y dos puntos importantes dentro del Camino de Santiago.

La Iglesia de San Salvador es la más grande de todas. Fue construida en el siglo XIII y durante la Edad Media tenía dos partes, una que funcionaba como albergue de peregrinos y otra que era utilizada por los monjes. Posee dos naves con una mezcla de elementos románico y gótico, una bóveda de crucería y algunas vidrieras. La cripta de San Amador se encuentra debajo de la iglesia y alberga los restos del santo.

Una vez que hayas visitado el recinto del santuario puedes volver al pueblo bajando una escalera de 216 peldaños, por la cual debían pasar los peregrinos antes de acceder a los santuarios.

Y aquí termina este recorrido por el sur de Francia, esperamos que la información te resulte útil y ayude a organizar tu viaje. Si ya has realizado un trayecto similar déjanos tu comentario para descubrir otras rutas diferentes, y si te gustó el artículo comparte en tus redes sociales.

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