Al sur de Marruecos se encuentra Marrakech, una de las ciudades más importantes del país con numerosos monumentos, y una fabulosa experiencia sensorial, llena de color, sabor y olor que se respira desde el primer momento que llegas a la ciudad.

A pesar de ser un lugar caótico con un escandaloso ruido en sus calles, los colores, joyas y encanto arquitectónico con palacios, jardines y majestuosas mezquitas, te darán una experiencia única muy diferente a la que puedas vivir en cualquier otra parte del mundo, y es ese encanto lo que supone una magia que atrapa a miles de viajeros.

Tiene el privilegio de ser una ciudad majzen, es decir, imperial, por lo que las sucesivas dinastías que la han poblado han ido enriqueciéndola. Marrakech está catalogada como uno de los centros culturales más importantes de todo Marruecos, también es la capital turística más reconocida internacionalmente.

Cuenta la leyenda que cuando se construyó la mezquita Koutobia en el corazón de esta ciudad, ésta comenzó a sangrar de tal manera que se tiñó de rojo, un color que predomina en la ciudad y sus casas, así como en la bandera nacional del país.

Una visita por Marrakech te abrirá las puertas a un nuevo continente, una cultura y viaje sensorial que te va a cautivar. Por esta razón preparamos una guía de viaje de 4 días, para que tengas un itinerario con todos los detalles necesarios para tu recorrido por este majestuoso territorio.

Día 1: Ciudad antigua y Medina de Marrakech

Zoco

Una de las cosas más fascinantes por hacer en Marrakech es ir de compras al Zoco. Centenares de tiendas de todo tipo abren sus puertas todos los días, es imposible visitar la ciudad y no recorrer estos mercados callejeros. Este laberinto de pequeñas calles está lleno de puestos donde puedes comprar ropa, accesorios, comida, artesanía y todo lo que se te ocurra.

La recomendación es que visites el mercado por las mañanas. Así tendrás acceso a todas las tiendas con menos personas, pues es un tanto caótico comprar con esas multitudes. El zoco está dividido, según los productos que se venden, recorrerlo parece tarea sencilla, pero ten en cuenta que fácilmente te puedes perder entre su laberinto de calles estrechas repletas de tiendas.

Madrasa Ben Youssef

Es un centro de estudios superiores musulmán con especialidades en estudios religiosos. Se encuentra junto a una mezquita que lleva su mismo nombre y es uno de los monumentos más notables y hermosos.

Una de las estancias más bonitas es el patio central con su gran lámpara de hierro y las paredes recubiertas en azulejos. Además de ser el edificio más importante de su clase, es el más grande de Marruecos, tiene una capacidad de albergar cerca de 900 estudiantes.

Esta escuela de teología coránica fue fundada por el sultán mérinide Abou el Hassan, a mitad del siglo XIV convirtiéndose en la más importante de todo el norte de África. Su arquitectura y decoración sutil se caracteriza por la armonía de la alianza entre el estuco y los mosaicos, mármol y madera de cedro.

La Madrasa Ben Youssef dejó de utilizarse como escuela en la década de 1960, y en la actualidad se encuentra abierta a los no-musulmanes.

Museo de Marrakech

En el pasado se utilizó como vivienda, posteriormente en los años 60 se utilizó como colegio para niñas, pero a finales de los 90 se convirtió en un museo. El edificio alberga diferentes objetos como joyas bereberes, vestimenta, alfombras, documentos históricos o cerámicas marroquíes, así como obras de arte contemporáneo.

Adicional a sus exposiciones, la estructura del museo es única, con un patio central decorado con una lámpara o las diferentes salas llenas de detalles.

Mezquita Koutubía

Es la más importante de Marrakech, un icono de la ciudad y también una de las más grandes del Occidente musulmán. Su nombre significa la Mezquita de los libreros; ello por la cantidad de libros que rodeaban al edificio en la antigüedad.

Con sus casi 70 metros de altura, es el edificio más alto de todo Marrakech, quedando prohibido levantar cualquier otro que le supere. Se edificó antes de la construcción del santuario por Abd el Mou y fue completada por su hijo pequeño, Yacoub El Mansour (1184-1189). 

Los no musulmanes tienen prohibida la entrada a la mezquita de la Koutobia. Sin embargo, el simple hecho de admirar la obra desde el exterior, vale la visita. Construido con arenisca marrón, conserva azulejos verdes en su parte más alta y está coronado por las típicas tres bolas de bronce.

Plaza Jamaa el Fna

Un lugar que hay que ver tanto de día como de noche, la famosa plaza de Marrakech es su verdadero corazón. Esta plaza es la más importante y una de las visitas imprescindibles que ver en Marrakech. En ella se desarrolla mayor parte de la actividad económica de la ciudad.

En el día verás atracciones propias del lugar como domadores de monos y encantadores de serpiente, ver caramelos, tatuadoras de henna, malabaristas, distintos jugos naturales y más. Al caer la tarde, la plaza sufre una transformación radical y se convierte en un restaurante inmenso al aire libre.

Tumbas Saadies

Es uno de los monumentos más visitados, ubicadas en el barrio de la Kasbah. La edificación se descubrió en 1917, en ese mismo año se abrieron las puertas al público y se convirtió en un museo. En el lugar se encuentra sepultado en sultán Ahmad al-Mansur y toda su familia.

Se trata de un recinto que alberga las 66 tumbas de la dinastía sadí (1549-1668). El mausoleo consta de un pequeño jardín alrededor del cual se distribuyen los tres panteones.

Estas tumbas saadies datan de finales del siglo XVI, cuando el sultan Al Mansur mandó construirlas. Décadas después el sultán alauí Mulay Ismail tapió el estrecho acceso a las tumbas y por increíble que parezca, permanecieron en el olvido hasta que en 1917 fueron redescubiertas. Estas tumbas están rodeadas de una alta muralla que aísla La Kasbah de los mausoleos.

Día 2: Recorrido por el Centro de Marrakech

Museo Dar Si Said

También se lo conoce como Museo de las Artes Marroquíes y en su interior se exponen diferentes objetos como joyas, tejidos, vestimenta, piezas de madera, mobiliario y, principalmente, alfombras.

Se encuentra cerca del Palacio de Bahía y fue construido a mediados del siglo XIX por orden del visir Ahmed Ben Moussar y los mismos artesanos del Palacio de Bahia. Su visita constituye una iniciación verdadera a la artesanía marroquí para apreciar su bella arquitectura y decoración.

Tiene varias salas, patios, jardines y los detalles del palacio son espectaculares como las puertas de madera de cedro totalmente talladas o las decoraciones con estuco.

Las Murallas

La medina de Marrakech está dentro de una muralla de casi 20 kilómetros de largo con 19 puertas que puedes visitar. Hay varias bonitas, pero la más llamativa es la de Bab Agnaou que data del siglo XII.

Construidas en adobe y mantenidas a lo largo de los siglos, las murallas de Marrakech cambian de tonos de color según el tiempo y la luz del día. Delimita esta parte histórica con los barrios más recientes y de estilo occidental.

La Muralla de Marrakech rodea por completo la Medina, o recinto de la ciudad antigua, la cual se extiende por unas 600 hectáreas, y la cual en 1985 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Palacio El Badi

Es una imponente estructura en la cual hay 150 habitaciones que dan a distintos pasillos con jardines. Su nombre significa el Palacio de la Bella. Construido para celebrar la victoria de la batalla contra los portugueses y donde los monarcas realizaban grandes celebraciones.

Se encuentra a menos de un kilómetro de la plaza Jemaa el Fna y es ejemplo de morada rica, principesca y realista de finales del siglo XIX, realizado por Ahmed ben Moussa, un gran visir del sultán para su uso personal.

Barrio Judío el Mellah

Es el antiguo barrio judío que data del siglo XVI donde aún al día de hoy se conserva la sinagoga y el cementerio. Fue creado en 1559 y hasta 1936, fue el más importante barrio judío de Marruecos, llegando a tener una población de 16.000 habitantes.

Mellah, es el nombre con el que se conoce a los barrios judíos de Marruecos, y se cree que su nombre viene de unas salinas que existían donde posteriormente se instaló el barrio judío de Fez. Se ubica al lado del Palacio Real. Era un barrio autosuficiente, disponiendo de sus propios mercados, sinagogas y cementerios.

Koubba Ba’Adiyn

También llamada Qubba Ba’Adiyn o Koubba almorávide, es un pequeño edificio en forma de cúpula que data de principios del siglo XII y fue construido por el segundo rey almorávide, Ali Ben Yussef.

Es el último vestigio del arte almorávide que queda en la ciudad marroquí. Tiene el valor de ser el único ejemplo de este tipo de arquitectura en Marruecos, además posee el valor añadido de ser una muestra de las técnicas tan avanzadas que tenían los almorávides para aprovisionar de agua la ciudad.

Disfruta de la gastronomía

No puedes pasar por Marrakech sin antes probar los deliciosos platillos de la ciudad. Degusta de los menús típicos y de todas las opciones para comer que existan en la zona.

En cuanto a los platos típicos, no puedes irte sin probar la pastilla, que es un hojaldre relleno de carne, perejil, cebolla, almendras, azúcar y un toque de canela. Otros platos muy vistos en las calles y restaurantes son cous cous, las brochetas de cordero, el tajín o el famoso té a la menta.

Día 3: Ciudad Moderna y Jardines  

Guéliz o la nueva ciudad

Si sales de la Medina y caminas por la Av. Mohammed V llegarás al barrio moderno, donde verás la verdadera vida de los marroquíes. La parte nueva de la ciudad de Marrakech queda representada en las grandes avenidas Mohamed V y Mohamed VI.

La ciudad moderna, fue creada durante el protectorado francés, tras la ocupación de la ciudad en 1912, situada a 3 kilómetros de la medina, junto al monte rocoso de igual nombre. Debe su nombre al gres extraído de las canteras cercanas.

Palmeral

El Palmeral de Marrakech es un lugar de descanso y tranquilidad cerca de la ciudad que forma parte del patrimonio natural del país. Aunque en los últimos años se está convirtiendo en una zona con resorts y hoteles de lujo, todavía conserva su aspecto místico con más de 100,000 palmeras que lo hacen una zona de gran riqueza natural.

Es una buena forma de escapar del ajetreo y ruido de la ciudad. Lo más habitual es optar por dar un paseo por el parque milenario en camello, en un recorrido de alrededor una hora. Aunque si quieres ir más relajado, un paseo en calesa desde el centro de la ciudad hasta las más de seis mil hectáreas del parque te permitirá ver los lugares más bonitos del centro histórico hasta llegar al lugar más alejado del Palmeral.

También puedes aprovechar para tomar el té y típico almuerzo bereber en alguno de los hoteles disfrutando de unas magníficas vistas.

Los Jardines de la Menara

Junto al jardín encontramos un hermoso pabellón cubierto de tejas verdes, también llamado Minzah, y es una de las estampas más bonitas típicas de la ciudad, con el bello telón de fondo de las montañas del Atlas.

Datan del siglo XII cuando los almohades crearon el sistema para traer agua desde el atlas al centro, pero fue rehabilitado y configurado tal como lo ves ahora a finales del siglo XIX. Son habitualmente visitados por familias de Marrachíes que vienen aquí a pasar el tiempo en familia y a relajarse del bullicio de la ciudad.

Tiene casi 3 kilómetros de largo donde encontrarás un estanque central lleno de olivos y palmeras. Fue habilitado en el XIX por orden de Moulay Abd er Rahman (1922-1859).

Puedes visitar a pie desde la plaza Jamaa el Fna, en un recorrido de unos 50 minutos. Abre todos los días entre las 9 a.m. y las 5 p.m. con entrada gratuita.

El jardín Majorelle

Se encuentra situado en la ciudad nueva, en el barrio del Guéliz. Después de residenciarse en Marrakech, el pintor francés Jacques Majorelle creó este hermoso rincón, esta inspiración del artista se abrió al público en 1947.

Se trata de una reserva natural de cactus, bambúes, buganvillas y muchas otras plantas que rodean un chalet de estilo art decó, de un color azul cobalto. Además de esto los jardines tienen fama por tener en su interior una gran colección de pájaros.

En el interior del jardín se ubica un museo pequeño donde se expone sobre el arte islámico. Es decir que, además de disfrutar de todas las bondades y la naturaleza, también tienes un contacto directo con el arte.

Día 4: Excursión al Desierto y Ouarzazate

La excursión al desierto desde Marrakech es una actividad imperdible en cualquier viaje a Marruecos. No hay mejor lugar para apreciar la inmensidad del desierto, sentir el sol y las dunas a tus pies, es una experiencia inigualable en la vida.

Sin embargo, el desierto del Sahara es una de las extensiones de terreno más grandes del mundo, el Sahara pasa por varios países, por lo que se puede visitar desde Argelía, Chad, Egipto, Mali, Sudán o Niger, entre otros.

Por tanto, se le llama “Desierto de Marrakech”, a la parte norte del Sahara en Marruecos. También podremos contemplar dos caras del Sahara totalmente diferentes: Zagora y Merzouga.

El desierto de Zagora

Es el que se encuentra más cerca de Marrakech, a tan solo unos 350 kilómetros. Su fisiología es mucho más árida y rocosa de lo que esperaríamos en un desierto. Por lo que, no cuenta con las inmensas sucesiones de dunas que hay en otras partes del Sahara. El paisaje en Zagora se ve salpicado por formaciones rocosas de todos los tamaños, en vez de el interminable mar de arena.

Tardarás en llegar al desierto desde Marrakech unas 6 horas en auto, por lo que generalmente se toman por lo menos 2 días para visitarlo. Podrás encontrar excursiones a Zagora de solo 2 días, pasando una noche en el desierto.

El desierto de Merzouga

También conocido como Erg Chebbi, el desierto de Merzouga. Con grandes dunas de arena de hasta 150 metros de altura que se pierden en el horizonte y una sensación de inmensidad que nos hará sentirnos diminutos.

Merzouga se encuentra a 570 kilómetros de Marrakech, es decir a unas 9 horas de viaje en auto. Para visitar el desierto de Merzouga desde Marruecos, necesitaremos como mínimo una excursión de 3 días y 2 noches.

Ouarzazate

Es una parada obligada en todas las excursiones al desierto que salen desde Marrakech, que dejan que los visitantes exploren la ciudad durante dos o tres horas. Es una pequeña pero impresionante ciudad situada a unos 200 kilómetros al sureste de Marrakech.

La ciudad fortificada, construida en piedra rojiza es un lugar de película. También se le conoce como “El Hollywood de África” ya que en la ciudad hay varios estudios de cine. En el lugar podrás visitar el ksar Ait Ben Haddou y el Kasbah Taourirt, obras dignas de admirar y muy conservadas.

Cómo llegar y moverte en Marrakech

El Aeropuerto Internacional Marrakech se encuentra a tan sólo 6 kilómetros del centro de la ciudad.  La mejor forma de llegar desde el aeropuerto hasta el centro es mediante un taxi o bien a través de un traslado privado.

Si optas por tomar el transporte público, tienes la opción del autobús alsa número 11 que tiene una de sus paradas en la Plaza Yamma El Fna. O bien, el número 19, que también pasa por la plaza y diferentes hoteles cercanos.

Cómo desplazarse

Se trata de una ciudad para recorrerla básicamente a pie, ya que sus principales atracciones se encuentran en el interior de la medina o ciudad antigua, además que sus calles estrechas y abarrotadas de personas permite en gran parte es el tránsito peatonal. 

Sin embargo, para recorrer otros de los destinos puedes tomar los autobuses desde Jemaa el Fna que te llevarán a distintas zonas populares. También puedes optar por los petit taxi, que son pequeños taxis que por muy poco dinero te llevarán a diferentes puntos de la ciudad.

Las calesas también son un transporte económico y una bonita forma de realizar viajes por Marrakech. Para tomar un coche de caballo puedes encontrarlos en el tramo que comunica la plaza Jemaa el Fna con la Mezquita de la Koutobia.

Donde cambiar dinero en Marrakech

La moneda oficial de Marruecos es el dírham, por lo que es necesario que cambies dinero antes o durante tu viaje a Marrakech para que puedas pagar en cualquier comercio.

Marrakech está plagado de casas de cambio de dinero. Cuando llegues al aeropuerto, intenta cambiar lo menos posible ya que el cambio es muy desfavorable, aunque es importante contar con efectivo para que te puedas movilizar por la ciudad.

Por los lados de la Plaza de Jemaa el Fna, hay bastantes casas de cambio con opciones más favorable para tu bolsillo. También tienes la opción de pagar con euros o dólares, pero los vendedores son astutos y el cambio no será nada favorable.

La mejor forma de ahorrar comisiones es pagar con tarjeta de crédito cuando sea posible. Al pagar con tarjeta el tipo de cambio es el del momento actual y la comisión máxima, dependiendo de la entidad emisora de la tarjeta, suele ser el 1%.

Consejos para viajar en Marrakech

  • Si vas a viajar en Marruecos, no olvides llevar el pasaporte, con más de 6 meses de vigencia.
  • Otro de los requisitos de suma importancia, es contar con un seguro de viaje para evitar un gran desembolso si tienes que tratarte en una clínica privada o hospital de la ciudad.
  • Una de las costumbres típicas de Marruecos y sus habitantes es quitarse los zapatos al ingresar a un hogar, por cuestiones de higiene y para cuidar las alfombras que suelen cubrir abundantemente los suelos interiores.
  • Cuando se visitan los mercados, tiendas y otros lugares para comprar recuerdos y artesanía, es común regatear los precios. No solo es una costumbre de Marruecos, es algo necesario ya que normalmente los precios son muy elevados con ese fin, de que las personas regatean el precio. Así que acostúmbrate y hazlo sin temor.
  • De hecho, si se acepta el precio de buenas a primeras que plantea el vendedor, éste puede llegar a enfadarse. Lo usual es proponer un precio mucho más bajo y desde esa base acordar un precio más equilibrado que beneficie a ambas partes.
  • Si tienes que compartir mesa con marroquíes, en su cultura la mano izquierda es considerada impura, ya que se utiliza para el aseo íntimo. Por lo que, para comer y dar la mano se usa es la derecha.
  • En algunas zonas de Marruecos suelen ofenderse si se les toma una fotografía sin permiso, sobre todo si la fotografía es a una mujer o incluso a una niña.

Marrakech es una ciudad vibrante, con una cultura muy diferente, llena de colores, ruido y lugares por visitar. No dudes en apreciar cada rincón, que de seguro te van a cautivar desde el primer momento en que llegues, una escapada por uno de los lugares más fascinantes de Marruecos.

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