Bratislava es una ciudad polémica. ¿Por qué decimos esto? Porque a algunos les encanta, mientras que para otros no merece la pena. Nosotros nos situamos en el primer grupo. Si bien es cierto que no está dentro de las capitales más bonitas de Europa, creemos que Bratislava sí es digna de una visita.

La capital de Eslovaquia tiene sus encantos, y de ellos queremos hablarte. Ponte cómodo, porque te vamos a contar cuáles son las mejores experiencias para vivir en Bratislava.

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Bratislava muchas veces queda relegada por las otras capitales del antiguo Imperio Austro-Húngaro: Praga, Viena y Budapest. Desde nuestro punto de vista, esto es un tanto injusto, puesto que la capital y mayor ciudad de Eslovaquia tiene muchos motivos que justifican el hecho de visitarla. De hecho, conocer Bratislava te abre la cabeza a otros destinos de Europa del Este, aquellos que, sin ser tan conocidos, te harán volver a casa con el corazón contento.

Bratislava es una urbe pequeña si la comparamos con otras ciudades europeas. Con apenas medio millón de habitantes y un centro histórico pequeño y compacto, sus principales atractivos se cubren tranquilamente en un día.

De hecho, la mayoría de los viajeros que visitan la ciudad lo hacen tomando una excursión a Bratislava desde Viena. Si bien es una buena opción, te invitamos a pasar una noche en Bratislava, principalmente para disfrutar de su movida nocturna. Además, es una ciudad barata para el viajero que no tiene mucho presupuesto.

Incluso, puedes usarla como base para recorrer uno de los países más desconocidos de Europa. Como sea, Eslovaquia y su capital merecen que les des una oportunidad. Pequeña, fácil de recorrer, agradable, muy cuidada, con una variada gastronomía, buenos vinos y cerveza barata, Bratislava te dejará encantado.

¿Qué hacer en Bratislava? 15 planes imperdibles

Ya sabes que Bratislava no puede competir en majestuosidad con Viena, Budapest o Praga. Sin embargo, también sabes que somos unos convencidos de que tienes que incluir esta ciudad en tu ruta por los países de Europa del Este. Su compacto centro histórico, situado a orillas del Danubio, acoge prácticamente todos sus puntos de interés. Tampoco podemos dejar de mencionar el  impresionante castillo situado en lo alto de una colina con vistas hacia el Danubio

En otras palabras, Bratislava cuenta con atractivos culturales, históricos y gastronómicos que le darán al viajero más de un motivo para disfrutar de la ciudad. Su ambiente tranquilo y acogedor, que poco tiene que ver con la turística Viena o Praga, invita a caminar sin prisas por las calles del centro histórico. Además, es la base perfecta para hacer alguna excursión por sus alrededores.

1- Recorrer el centro histórico

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El casco antiguo de Bratislava se encuentra situado a orillas del Danubio, en las laderas de la colina sobre la que se asienta el castillo de la ciudad. A pesar de ser pequeño, su laberinto de calles estrechas y empedradas es un encanto. Las mismas te irán mostrando ejemplos de arquitectura típica que acogen tiendas, cafés y restaurantes. En definitiva, es un espacio lleno de ambiente que te permitirá tomar contacto con la ciudad.

Si sacas la Bratislava Card tendrás acceso gratuito al recorrido guiado de una hora por el centro de la ciudad (en eslovaco, inglés o alemán), el cual te permitirá apreciar un montón de detalles o descubrir cosas que, haciendo el paseo por tu cuenta, puedes pasar por alto. De todos modos, también tienes la opción de hacer este free tour por Bratislava que ofrece Civitatis.

2- Pasar por debajo de la Puerta de San Miguel

La bienvenida al centro histórico te la dará la Puerta de San Miguel, la única que se mantiene de la antigua fortificación medieval que rodeaba Bratislava. Construida alrededor del año 1300, es una de las cuatro puertas que daban acceso al recinto amurallado. Hoy en día, en ella se encuentra el Museo de la Ciudad de Bratislava, sitio que también merece una visita.

El aspecto actual de la Puerta de San Miguel es el resultado de una reconstrucción barroca que se realizó en 1758, en la cual se añadió la estatua de San Miguel y de un dragón. No solo vale la pena acercarse a admirar sus detalles, sino también para disfrutar de la colección de armas que alberga el museo. A su vez, es posible subir a la torre de 51 metros de altura, desde la cual se contempla todo el centro histórico de Bratislava.

Esta torre es otro de los sellos distintivos de la ciudad y, junto al castillo, una de sus estampas más famosas. Eso sí, cuando pases debajo de ella no hables. Según una antigua leyenda, a quien lo hace le espera la muerte en 1 año y 1 día.

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3- Visitar el Castillo de Bratislava

Posiblemente, la postal más famosa de Bratislava es la que ofrece su castillo blanco con el río Danubio por debajo. Esta fortaleza cuadrada se encuentra situada en una colina rocosa junto al río, en el centro de la ciudad. El Bratislavský Hrad o Castillo de Bratislava sirvió durante mucho tiempo como residencia de la monarquía húngara. Hoy en día, es uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad.

La fortaleza original fue construida entre el siglo IX y X, aunque, lo que verás hoy en día es el resultado de una ardua restauración que culminó en 1968. Aún así, el Castillo de Bratislava luce su diseño inspirado en el antiguo edificio del siglo XVIII, destacando sus cuatro torres con cúpulas de color rojo.

Si no cuentas con mucho tiempo para conocer la ciudad, puedes obviar ingresar al interior del castillo y dar un paseo por sus jardines. De todos modos, creemos que hacer una visita completa merece mucho la pena, ya que es un sitio lleno de historia. Tras sus gruesos muros se firmó el 3 de septiembre de 1992 la constitución de Eslovaquia como país independiente. Además, en su interior se encuentra la residencia oficial del presidente del país, el Museo de Historia de Bratislava y la Cámara del Tesoro.

Para coronar la experiencia, desde el castillo se disfrutan de unas vistas hermosas de la ciudad y el Danubio, motivo más que suficiente para llegarse a este punto.

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4- Conocer el pasado del país en el Museo de Historia de Bratislava

El Museo de Historia de Bratislava se encuentra dentro del castillo y es una oportunidad única de hacer un viaje al pasado de este bello país. Su colección muestra el desarrollo de la sociedad de Eslovaquia, abarcando el período comprendido entre la Edad Media y la actualidad.

La Oficina de Turismo de Bratislava organiza todos los sábados de julio y agosto una visita guiada por el museo. La misma está dirigida a los turistas que desean conocer el castillo y descubrir a fondo sus secretos. Está incluida en la Bratislava Card (más adelante te hablamos de ella) y dura una hora.

El Tesoro del Museo de Historia de Bratislava es uno de los atractivos principales. El mismo se compone de obras de orfebrería de distintas épocas realizadas por maestros orfebres y plateros en diferentes estilos.

Tienes que saber que no es obligación conocer el castillo y el museo de esta manera, sin embargo, no deja de ser una buena oportunidad para aprovechar mejor la experiencia.

5- Admirar la Catedral de San Martín

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Ya sea que entres o no a visitar su interior, la Catedral de San Martín merece, al menos, ser vista desde afuera. Se encuentra situada justo debajo del castillo y junto a uno de los pocos restos que quedan de la muralla que rodeaba la ciudad.

La Catedral de San Martín fue construida a finales del siglo XIII sobre una iglesia románica y un cementerio. De todos modos, el edificio gótico actual es el resultado de varias remodelaciones, puesto que el templo sufrió diferentes golpes a lo largo de su historia, incluida la caída de un rayo sobre la torre. Esta última tiene 85 metros de altura y anteriormente era parte de las murallas medievales. En la punta se aprecia una réplica de la Corona de San Esteban, ya que en este templo se coronaron a los monarcas del Reino de Hungría entre 1563 y 1830.

Si tienes la oportunidad de visitar su interior, no dejes de hacerlo. Si bien la decoración es sobria y sencilla, admirar las catacumbas en las que descansan los restos de familias nobles eslovacas y autoridades religiosas, le da cierto atractivo. Además, la entrada es gratuita.

Tip viajero: aquí tienes un free tour por el castillo y la catedral de Bratislava perfecto para conocer ambos destinos de una sola vez.

6- Subir a la torre del Ayuntamiento Viejo

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El Ayuntamiento Viejo de Bratislava es otro de los imperdibles de la ciudad. Este edificio de aspecto delicado y elegante se encuentra coronado por una Torre del Reloj que regala una vistas hermosas de la ciudad. Sus orígenes se remontan al siglo XIV, aunque a lo largo del tiempo se ha ido reformando hasta obtener su aspecto actual.

El Ayuntamiento Viejo de Bratislava se encuentra situado en la Plaza Mayor (o Hlavne Namestie), que es el corazón del centro histórico. Durante los años de ocupación soviética fue conocida como Plaza 4 de julio, en conmemoración a la fecha en que la ciudad fue liberada de los nazis por las tropas soviéticas. Por ende, pararte en esta zona de la ciudad es hacer un viaje en el tiempo y disfrutar de una de sus estampas más encantadoras.

Al Ayuntamiento Viejo se suman pequeños edificios barrocos, una fuente en honor a Maximiliano (el primer emperador de la ciudad) y la Iglesia de los Jesuitas. En conjunto, la postal es realmente encantadora.

Además de visitar el patio interior del Ayuntamiento, cuyas puertas se encuentran protegidas por estatuas de animales míticos, lo más interesante es subir a su torre. Para eso hay que sortear unas escaleras estrechas que conducen hasta el mirador. Desde sus 45 metros de altura se aprecia la hermosa plaza Hlavne Namestie y las construcciones a su alrededor. Tus piernas no se cansarán demasiado y tus ojos lo disfrutarán mucho.

7- Fotografiar la Iglesia de Santa Isabel, otro de los íconos de Bratislava

Conocida como la Iglesia Azul, esta construcción es otro de los sellos distintivos de Bratislava. De hecho, no puedes irte de la ciudad sin fotografiar este icónico monumento.

Oficialmente conocida como la Iglesia de Santa Isabel de Hungría, es el edificio Art Nouveau más atractivo de la ciudad. Su creador fue el diseñador Ödön Lechner, conocido como el Gaudí húngaro, quien en 1913 pensó este templo que inevitablemente llamará tu atención.

El interior y fachada de la iglesia se encuentra pintados de un color azul pálido y decorados con mayólica también azul. Incluso, la cerámica vidriada que reviste el tejado es de este color. Aunque, la torre redonda de casi 37 metros de altura es quien se lleva todas las miradas.

Si bien la Iglesia Azul se encuentra alejada de los principales puntos turísticos de la ciudad, su originalidad y extravagancia hacen que valga la pena desviarse de la ruta.

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8- Pararse frente al Slavín

El Slavín es el monumento a los soldados del ejército soviético que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial, cuando liberaban la ciudad de la ocupación nazi. Si bien no se encuentra ubicado en el centro, creemos que es otro sitio de Bratislava que vale la pena conocer.

Esta construcción de clara arquitectura estalinista representa el mayor monumento de guerra de toda Europa Central. Además, gracias a sus 52 metros de altura domina el horizonte de la ciudad, por lo que lo verás desde varios puntos. El monumento está representado por un obelisco sobre el que descansa la escultura de un soldado soviético.

Alrededor de la base se aprecian inscripciones que registran las ciudades eslovacas que fueron liberadas por el Ejército Rojo entre 1944 y 1945. Construido entre 1957 y 1960, es una buena manera de familiarizarse con el estilo que lucen los monumentos de guerra soviéticos.

Al mismo tiempo, representa una parte de la historia del país que genera sentimientos contradictorios entre los eslovacos. Sin dudas, el pueblo se muestra agradecido del sacrificio de los rusos y otros pueblos soviéticos que en 1945 derrotaron a los nazis. Aunque, la toma del poder en Checoslovaquia por parte del Partido Comunista en 1948 y la posterior invasión por parte del Pacto de Varsovia dirigida por los soviéticos en 1968 provocó la caída del popular líder eslovaco Alexander Dubček.

Así no te interese particularmente la historia, el Slavín goza de una posición espectacular, con grandes vistas de la ciudad. Además, los alrededores del monumento son perfectos para pasear, especialmente la zona de los bosques del parque Horský.

El Slavín se encuentra situado en una colina, a 30 minutos al pie del centro histórico de Bratislava. En caso de que caminar no te apetezca, puedes coger el bus 147 en dirección Búdková y en apenas 5 minutos estarás en la base de las escaleras que conducen al monumento. Por cierto, la entrada es gratuita.

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9- Admirar la fachada del Palacio Grassalkovich

Situado en la plaza Hodžovo námestie, este fabuloso edificio barroco es la actual residencia del Presidente de Eslovaquia. Fue construido en 1760 como hogar del Conde Antal Grassalkovich, un aristócrata de origen austro húngaro que fue íntimo amigo y consejero de María Teresa I de Austria.

Si bien su interior no se puede visitar, vale la pena acercarse a admirar su fachada y pasear por sus bonitos jardines de estilo francés. Lo más llamativo es la fuente con forma de globo terráqueo que hay frente al edificio, la cual le suma mucho encanto a la postal.

El parque o los jardines que hay detrás del palacio ofrecen un espacio tranquilo y alejado del bullicio. Además de ser perfecto para pasar un agradable momento en familia, contiene algunas esculturas interesantes. Algunos ejemplos son la estatua de la emperatriz María Teresa a caballo, la Fuente de la Juventud y estatuas vanguardistas de artistas contemporáneos.

Palacio Grassalkovich

10- Buscar las estatuas de Bratislava

Otra de las particularidades de Bratislava es que su centro se encuentra lleno de estatuas, algunas muy originales. Estas célebres construcciones invitan a pasear en busca de ellas y a tomar muchas fotografías. Incluso, es normal que tengas que hacer fila para esto último.

La mayoría de las estatuas de Bratislava se concentran en las inmediaciones de la Plaza Mayor. Por ejemplo, el sonriente Schone Naci te dará la bienvenida a esta zona de la ciudad. La misma representa a un personaje real que vivió en Bratislava a finales del siglo XIX.

Otra de las más famosas es la que se encuentra en el cruce de Laurinská y Panská Streets. La misma muestra la figura de un hombre escondido en el falso agujero de una alcantarilla, que parece estar vigilando y observando todo lo que pasa a su alrededor.

Tras él también hay una leyenda urbana que cuenta la historia de un obrero confidente de las autoridades comunistas. El mismo aprovechaba su trabajo en la calle para enterarse de las novedades. Otros dicen que simplemente es un trabajador de las alcantarillas que en sus horas de descanso miraba bajo las faldas de las mujeres, aprovechándose de su estratégica posición. Sea cual sea la historia verdadera, no deja de ser uno de los emblemas de la ciudad.

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Otra de las más populares es la del soldado napoleónico que reposa tranquilamente en la Plaza Mayor (siempre verás gente tomándose una foto junto a él); o la de Hans Christian Andersen, la cual rinde honor a este famoso escritor. También, es muy popular la estatua de La Bruja, la cual homenajea a las personas inocentes que murieron ahogadas en el Danubio por ser consideradas brujas.

11- Subir al Most SNP o el OVNI de Bratislava

El OVNI de Bratislava fue inaugurado en 1972 y desde ese entonces se ha convertido en otro sello de identidad de la capital eslovaca. El Most SNP (Most Slovenského národného povstania) es uno de los puentes atirantado con un solo pilón y un solo plano de cables más largo del mundo. El famoso OVNI de Bratislava es parte de él y juntos, crean un conjunto digno de admirar.

Con más de 95 metros de altura, este mirador con forma de platillo volador regala unas vistas inmejorables del Danubio y la ciudad. Además, acoge un restaurante en donde podrás comer algo rico mientras disfrutas de la panorámica.

El acceso al mirador tiene un precio de 9,90 € y el horario es de 10 am a 11 pm (con la Bratislava Card tienes un 25% de descuento). Subir al atardecer es el mejor momento, aunque la vista es bonita siempre. Si bien el restaurante no está dentro de los más económicos de la ciudad, si consumes un plato principal, tendrás acceso gratuito al mirador. La experiencia culinaria sumada a un increíble atardecer desde este punto panorámico es algo que tienes que vivir en Bratislava.

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12- Disfrutar del ambiente nocturno de la ciudad

Quizá no lo sabías, pero Bratislava es una ciudad perfecta para salir de fiesta. Su ambiente nocturno y la cerveza barata son una combinación imperdible para coronar el día de la mejor manera. Dos paradas recomendables son en Bukowski Bar y el KGB Bar, el cual se encuentra ambientado en la época soviética.

Los locales más animados de Bratislava para salir de fiesta se encuentran repartidos entre las calles Michalská, Obchodná y Ventúrska del casco antiguo y en las plazas Hviezdoslavovo y SNP.

13- Explorar la naturaleza alrededor de la ciudad

Otro de los motivos para visitar Bratislava es que se encuentra rodeada de un hermoso entorno natural. Tanto las montañas de los Pequeños Cárpatos, como el interminable Danubio embellecen enormemente su postal. Por eso, dedicar algo de tiempo a explorar sus alrededores es algo que agradecerás hacer.

Un lugar de visita obligada son los bosques y las estepas forestales de Dunajské Luhy, un espacio protegido situado en la margen derecha del Danubio. Aquí encontrarás varias plantas en peligro de extinción, así como ovejas o cabras que se acercan a pastar en los prados cercanos. Para llegar a esta zona no tienes más que seguir el sendero azul desde el astillero Vlčie Hrdlo.

Otro paseo agradable es el que lleva a lo alto de la colina Devínska Kobyla, cuyos 514 metros sobre el nivel del mar la convierten en el punto más alto de Bratislava. La misma se encuentra rematada con una torre de vigilancia que se asemeja a una mosca mantis y regala unas vistas hermosas, incluso de los vecinos Austria y Hungría. Puedes llegar puedes tomar la ruta de senderismo roja que parte desde el distrito de Karlova Ves.

Además, desde este punto es posible continuar por el mismo camino hasta Devín, donde se encuentran las ruinas de un famoso castillo.

La lista de atractivos distribuidos en los alrededores de la ciudad no termina aquí. Otro punto de fácil acceso y a tiro de piedra del centro de la ciudad son las áreas recreativas Kačín y Železná Studienka (este último conectado por un telesilla con Kolyba). Las mismas se encuentran situadas en las estribaciones de las montañas de los Pequeños Cárpatos y son perfectas para disfrutar del contacto con la naturaleza.

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14- Hacer una excursión al Castillo de Devin

La parte occidental de Bratislava es uno de los mejores sitios para explorar sus alrededores. Aquí se encuentran las ruinas del Castillo de Devín, a tan solo 15 km del centro de la ciudad.

Esta antigua fortaleza construida en lo alto de un peñasco domina el paisaje del pequeño pueblo de Devín, en el punto donde confluyen los ríos Danubio y Morava. Se trata de uno de los castillos más antiguos de Eslovaquia, puesto que sus orígenes se remontan al Gran Imperio de Moravia, allá por los siglos IX y X. En ese entonces, la fortaleza tenía un fuerte carácter militar y comercial. Más tarde, tras la caída de Moravia, el castillo fue sumiéndose en el abandono, hasta que las tropas de Napoleón acabaron con él en 1809.

Subir a las ruinas del Castillo de Devín permite contemplar unas vistas espectaculares. Además, muchos viajeros optan por llegar haciendo una ruta en bici desde Bratislava. Otros optan por unirse a un agradable paseo en barco por el Danubio hasta el castillo. Los mismos salen desde el embarcadero cercano al Teatro Nacional y permiten llevar bicicletas a bordo.

El ingreso al castillo se realiza a través de la puerta situada detrás del Castle Gate Hotel. Si bien para llegar a la parte más alta hay que hacer un poco de esfuerzo, las vistas desde lo alto compensan gratamente el sudor dejado. Después de todo, estás parado en la cima de un afloramiento rocoso de 80 metros de altura, por lo que la postal es realmente muy bonita. Incluso, si el cielo está despejado desde allí se aprecia la silueta de Viena y el pico de Schneeberg, en los Alpes.

Además, la entrada se encuentra incluida en la Bratislava Card. ¿Te lo vas a perder?

Otra manera de descubrir el Castillo de Devín es tomando esta visita guiada por los castillos de Bratislava.

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15- Comer en Bratislava

La última experiencia que te proponemos vivir en Bratislava es disfrutar de su gastronomía. La comida eslovaca se encuentra condicionada por la orografía y las condiciones climáticas del país. Aun así, ofrece una experiencia sumamente placentera a los comensales.

Los largos y crudos inviernos hicieron que los productos básicos que se fueron consolidando a lo largo del tiempo sean las carnes, la col cocida (conocida como kapusta), los productos lácteos (especialmente el queso), las harinas y las patatas. Hoy en día, en todos los restaurantes de la ciudad encontrarás platos elaborados con estos ingredientes.

Asimismo, Bratislava posee una fuerte tradición vinícola. Si bien no están entre los más conocidos de Europa, los vinos de Eslovaquia no tienen nada que envidiarle a los de otros países. Por eso, disfrutar de una buena comida con una copa de vino de la tierra es una experiencia que no debes perderte.

La cerveza es otra de las bebidas más consumidas en el país. La marca eslovaca por excelencia es la Saris, aunque hay muchas marcas deliciosas que se sirven en los bares y restaurantes de Bratislava. Si eres amante de esta bebida, no dudes en sumarte a este tour: cata de cerveza artesanal.

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Además de bien, en los restaurantes de Bratislava comerás barato. Por ejemplo, en el pub Downtown (situado en pleno centro) disfrutarás de un menú típico de Eslovaquia por tan solo 4 euros. Otro sitio perfecto para saborear platos propios de la cocina eslovaca es Zeleny Rodrigéz, un establecimiento con una excelente relación calidad-precio.

Lemon Tree SKY Bar ofrece una de las mejores vistas de la ciudad, además de platos que fusionan lo mejor de la gastronomía mediterránea y asiática. Si no te importa gastar un poco más, no dudes en comer algo en este lugar.

Mapa de Bratislava

Bratislava Card: la mejor manera de descubrir la ciudad

Si piensas visitar Bratislava por más de un día y quieres sacarle el máximo provecho a tu estadía, entonces tienes que sacar la Bratislava Card. Se trata de una tarjeta que te ayudará a conocer la ciudad y la región de la mejor manera. Además, puedes elegir usarla con o sin transporte público.

¿Qué incluye la Bratislava Card?

  • Entrada libre a 18 museos y galerías de arte de la ciudad y la región.
  • La posibilidad de explorar el centro histórico de la mano de un guía profesional. La actividad tiene lugar todos los días a las 2 pm y podrás sumarte de manera gratuita si tienes esta tarjeta.
  • Usar el transporte público de manera ilimitada para moverte por la ciudad y la región.
  • Descuentos de hasta el 50% en más de 100 atractivos.

La tarjeta turística de Bratislava con transporte público incluido tiene un precio de 20 EUR (por 24 horas), 25 EUR por 48 horas y 28 EUR por 72 horas. Si no incluyes el transporte público, los precios son de 18, 21 y 23 EUR respectivamente.

¿Cómo llegar a Bratislava?

Uno de los principales motivos por los que tendrías que visitar Bratislava es que la ciudad se encuentra conectada con otros destinos europeos mediante vuelos low cost. Por ende, podrás llegar de manera rápida y cómoda sin gastar demasiado.

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En avión

Llegar a Bratislava en avión es lo más práctico, aunque su cercanía a Viena también la hace accesible por carretera de manera rápida.

El aeropuerto Bratislava Milan Rastislav Stefánik dispone de numerosas conexiones internacionales a través de Europa. Desde Viena o Praga hay autobuses, trenes y cruceros por el Danubio que las conectan con Bratislava, por lo que son otras posibles vías de acceso.

Para ir desde el aeropuerto hasta el centro cuentas con el autobús número 61, que por 1,20 EUR te dejará allí en menos de media hora. El cambio, el viaje en taxi hasta el centro tiene un costo aproximado de 20 EUR.

En tren

El tren es otro medio por el cual puedes llegar a destino. Bratislava Hlavná Stanica es la estación central, desde la cual tendrás buenas conexiones nacionales e internacionales. Un viaje a Viena, por ejemplo, cuesta 16 EUR.

En coche

Puede que visites Bratislava en el marco de una ruta en coche por los países del antiguo Imperio Austro-Húngaro. En este sentido, las cercanas fronteras de Austria y la República Checa hacen que la ciudad cuente con excelentes conexiones por carretera. La ciudad de Praga se encuentra a poco más de 320 km, mientras que Viena a tan solo 78 km.

En autobús

Finalmente, viajar en autobús es otra manera cómoda de llegar a Bratislava. La ciudad se encuentra conectada por este medio con la gran mayoría de los destinos eslovacos, además de muchas ciudades europeas, incluso Londres y París. El pasaje desde Viena, por ejemplo, cuesta 9 EUR.

Así llegamos al final de esta guía de viaje por Bratislava. A estas alturas la conclusión más obvia es que la ciudad vale mucho la pena. Muchas veces, salir de los circuitos turísticos tradicionales tiene sus recompensas. ¿Qué esperas para vivir la experiencia?

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