Una mujer asegura que su perro murió durante un vuelo reciente de Southwest Airlines, por un golpe de calor, después de que la tripulación de cabina se negara a dejar sacarlo de su jaula para perros. La pasajera, Courtney Cipar, es técnica de rayos X y viajó por los EE. UU. con su perro de apoyo de 3 años, para consolar a los pacientes que padecen COVID-19.

La mascota llamada Charlie, era un bulldog francés de 3 años, que murió a bordo del vuelo 552 de Southwest Airlines con destino a Filadelfia desde Pensacola. Luego de una escala en Nashville, Charlie comenzó a tener problemas respiratorios mientras estaba en su jaula para perros.

De acuerdo con un comunicado del abogado de Cipar, Evan Oshan, de la firma de lesiones personales Oshan & Associates, el perro tenía un boleto como pasajero de pago en el vuelo, pero cuando Courtney trató de abrir su portabebés para ayudarlo a respirar, una azafata le dijo que no estaba permitido y amenazó con dar la vuelta al avión.

“El personal de la aerolínea Southwest esencialmente permitió que mi Charlie muriera. Se calentó y sufrió un ataque de calor y convulsiones. Sentí la convulsión, pero era demasiado tarde, se había ido. Todo esto sucedió debido a la temperatura en mi primer vuelo, la cual les pedí repetidamente que me permitieran ventilar el portaaviones para permitir más flujo de aire, a pesar de que el agujero era lo suficientemente grande, me dijeron que o lo cierras o todo el vuelo va a dar la vuelta y perderás tu boleto y todo el vuelo se retrasará, a pesar de que yo trate de explicar que si seguía respirando así moriría”.

“Nadie de Southwest ha intentado siquiera contactarme a pesar de que le dijeron que un gerente de estación llamado Manny estaría en contacto en un día. Esta es la razón por la que hay que cambiar las leyes para los animales a bordo. Deberían haberme permitido atender sus necesidades básicas en vez de eso tuve que atender su cadáver”, expresó en el comunicado.

Por su parte, el abogado de Courtney Cipar, comentó:

«Una vez más, las aerolíneas no han tenido en cuenta a los miembros de nuestra familia de cuatro patas. Charlie era un pasajero que pagaba y deseaba que se le permitiera respirar. Su compañero de viaje, un trabajador de la salud, fue intimidado y no se le permitió ayudarlo».

En tanto, para pedir justicia la pasajera afectada, quiere que despidan a la azafata que se negó a permitirle abrir la jaula, y también planea presentar una demanda contra la aerolínea por la pérdida de su perro, por su dolor y sufrimiento.

En cuanto a Southwest Airlines, emitió un comunicado al medio de comunicación TMZ, diciendo que está «desanimado al enterarse del fallecimiento de la mascota de este cliente», pero agregó que «decenas de miles de clientes viajan con perros y gatos cada mes en Southwest. Mientras estén a bordo del avión, las mascotas deben permanecer en sus jaulas bien ventiladas en todo momento para la comodidad y seguridad de los demás pasajeros”.

A su vez, luego del suceso en que el perro muriera durante el vuelo, la aerolínea alega que le ha reembolsado a Courtney el costo de sus boletos y los de Charlie, citando que la azafata cumplió con su labor siguiendo el protocolo establecido.

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